07 enero 2026
- La medida tiene lógica desde el punto de vista de la seguridad vial: reducir la velocidad es, según la propia ONU, una de las formas más efectivas de disminuir la siniestralidad. Además, aplicarla de manera selectiva y dinámica, como en la AP‑7 con sistemas basados en IA, permite adaptarse a tráfico, clima y estado de la vía, lo cual es sensato.
- El problema es que, al no modificarse el código de circulación, se genera cierta confusión: oficialmente el límite sigue siendo 120 km/h, pero cada vez más tramos pasan a 100. Esa dualidad puede crear sensación de improvisación o de falta de coherencia normativa.
- En resumen: la intención es buena y está alineada con estándares internacionales, pero la ejecución podría ser más clara y homogénea para evitar dudas entre los conductores.

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