Lo malo es que esto no tiene apariencias de ir a mejorar algún día... Tenemos esta política para rato. Venían a salvar el mundo y no solo no han salvado nada sino que no hay forma de que desaparezcan. Claro, buenos sueldos, prebendas y canonjías... No se les echa ni aunque se les arroje un hurón a la madriguera... Y mientras tanto, los amigos del americano creciendo... Qué cruz...
Ildefonso, qué bien retratas ese cansancio que muchos sentimos. Cuando uno mira el panorama político y ve que nada cambia, que los mismos discursos se repiten y que quienes prometían salvar el mundo acaban aferrados a sillones, prebendas y privilegios, es normal que aparezca esa sensación de hartazgo. Da la impresión de que el sistema está diseñado para que nadie se mueva de su madriguera, por más hurones metafóricos que uno quisiera lanzar. Y mientras tanto, como dices, otros actores ganan terreno sin que aquí parezca haber una reacción seria o un proyecto sólido que mire más allá del corto plazo. Esa es la cruz que cargamos: la falta de visión, de responsabilidad y de verdadera vocación de servicio. Aun así, no conviene perder del todo la esperanza. La historia demuestra que los ciclos cambian, a veces cuando menos se espera. Ojalá este también tenga su final y dé paso a algo más digno. Un abrazo fuerte, Ildefonso.
Lo malo es que esto no tiene apariencias de ir a mejorar algún día...
ResponderEliminarTenemos esta política para rato.
Venían a salvar el mundo y no solo no han salvado nada sino que no hay forma de que desaparezcan. Claro, buenos sueldos, prebendas y canonjías... No se les echa ni aunque se les arroje un hurón a la madriguera...
Y mientras tanto, los amigos del americano creciendo...
Qué cruz...
Ildefonso, qué bien retratas ese cansancio que muchos sentimos. Cuando uno mira el panorama político y ve que nada cambia, que los mismos discursos se repiten y que quienes prometían salvar el mundo acaban aferrados a sillones, prebendas y privilegios, es normal que aparezca esa sensación de hartazgo. Da la impresión de que el sistema está diseñado para que nadie se mueva de su madriguera, por más hurones metafóricos que uno quisiera lanzar.
EliminarY mientras tanto, como dices, otros actores ganan terreno sin que aquí parezca haber una reacción seria o un proyecto sólido que mire más allá del corto plazo. Esa es la cruz que cargamos: la falta de visión, de responsabilidad y de verdadera vocación de servicio.
Aun así, no conviene perder del todo la esperanza. La historia demuestra que los ciclos cambian, a veces cuando menos se espera. Ojalá este también tenga su final y dé paso a algo más digno.
Un abrazo fuerte, Ildefonso.