10 enero 2026
Introducción
Groenlandia, la isla más grande del planeta, ha pasado de ser un territorio remoto y casi simbólico a convertirse en un punto estratégico codiciado por las grandes potencias. Su posición en el Ártico, sus recursos naturales y su valor militar han despertado un renovado interés geopolítico, especialmente por parte de Estados Unidos. Aunque la idea de “comprar” Groenlandia pueda sonar extravagante, forma parte de una larga tradición estadounidense de expansión territorial y de una nueva carrera por el control del Ártico.
Resumen del artículo de 20 Minutos sobre la respuesta de Groenlandia a Trump
(Artículo: “Los líderes de todos los partidos de Groenlandia responden a Trump: ‘No queremos ser estadounidenses’”)
El artículo recoge la reacción unánime de los líderes de todos los partidos groenlandeses frente a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien insiste en que Estados Unidos debe “hacer algo” con Groenlandia, incluso “por las buenas o por las malas”. Los dirigentes de la isla rechazan frontalmente cualquier intento de anexión y subrayan que el futuro de Groenlandia solo puede decidirlo el pueblo groenlandés, amparado por su Estatuto de Autonomía de 2009.
El texto también refleja el creciente temor tanto en Groenlandia como en Dinamarca:
El 85% de los groenlandeses rechaza ser parte de Estados Unidos.
Casi el 40% de los daneses teme una posible invasión estadounidense.
Las declaraciones de Trump han generado ansiedad entre la población y preocupación en el gobierno danés, que advierte de que una agresión rompería la OTAN.
El artículo concluye señalando que Washington busca aumentar su influencia en la isla para evitar que Rusia o China ganen terreno en el Ártico, mientras algunos líderes independentistas groenlandeses ven en EE. UU. un posible aliado para una futura independencia.
¿Por qué Estados Unidos quiere Groenlandia?
Explicación basada en análisis de articulistas reconocidos
A continuación tienes una síntesis de los argumentos más citados por expertos en geopolítica, con referencias a artículos relevantes.
1. El Ártico como nueva frontera estratégica
https://www.wilsoncenter.org/article/why-arctic-matters (wilsoncenter.org in Bing)Brady explica que el deshielo del Ártico está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a recursos minerales y energéticos. Estados Unidos considera Groenlandia un punto clave para mantener su influencia en esta región emergente.
2. Recursos naturales: minerales críticos y energía
https://www.theguardian.com/world/2012/nov/25/greenland-mineral-mining-arctic (theguardian.com in Bing)Breum detalla que Groenlandia posee grandes reservas de:
tierras raras
uranio
petróleo y gas
minerales estratégicos para tecnología y defensa
Controlar estos recursos permitiría a EE. UU. reducir su dependencia de China.
3. Interés militar: la base de Thule y el escudo antimisiles
https://www.thenation.com/article/archive/new-arctic-cold-war/ (thenation.com in Bing)Klare subraya que la base aérea de Thule, en el noroeste de Groenlandia, es esencial para el sistema de alerta temprana de misiles balísticos. En un contexto de rivalidad con Rusia y China, Washington quiere asegurar su control absoluto sobre este enclave.
4. Competencia con China y Rusia
https://www.csis.org/analysis/americas-arctic-moment (csis.org in Bing)Conley explica que China se autodefine como “estado cercano al Ártico” y ha invertido en infraestructuras en Groenlandia. Rusia, por su parte, ha militarizado su costa ártica. Para EE. UU., perder influencia en Groenlandia significaría ceder terreno en una región estratégica del siglo XXI.
5. Tradición histórica de expansión territorial estadounidense
https://www.historynet.com/buying-greenland/ (historynet.com in Bing)Beck recuerda que EE. UU. ha adquirido territorios mediante compra en numerosas ocasiones:
Luisiana (1803)
Alaska (1867)
Islas Vírgenes (1917)
Desde esta perspectiva, la propuesta de Trump no es tan inédita como parece.
Conclusión
El interés de Estados Unidos por Groenlandia combina geopolítica, recursos naturales, estrategia militar y rivalidad global. Aunque la idea de “comprarla” generó incredulidad, responde a una lógica histórica y estratégica. Sin embargo, tanto Dinamarca como Groenlandia han dejado claro que su futuro no está en venta y que cualquier decisión debe respetar la autodeterminación de los groenlandeses.

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