Yo, se niño, me enamoré de Sigrid, la bella princesa wikinga... Y mantengo con fuerza la llama de ese amor... Ay, si lo supiera El Capitán Trueno... Un abrazo, amigo
Ildefonso, amigo mío, qué hermoso es eso de enamorarse siendo niño… y seguir sosteniendo la llama como un viejo guerrero que no se rinde. Sigrid estaría orgullosa de tu lealtad, y El Capitán Trueno —siempre tan noble— sonreiría al verte mantener vivo ese fuego que no envejece. Un abrazo fuerte, compañero de aventuras.
Hola Enrique, cómo estás tanto tiempo? Te había perdido el rastro. Ya mismo me alisto a seguir los blogs actuales que llevas adelante, que no sé si fue que los anteriores los diste de baja o qué me sucedió a mí que he dejado de seguir tu huella.
Abrazo grande, querido amigo del otro lado del Charco. Que andes bien!
¡Frodo, querido amigo! Qué alegría encontrarte de nuevo por aquí después de tanto tiempo. No sé muy bien qué pasó con los blogs anteriores —cosas de la vida digital, supongo—, pero sigo escribiendo y dejando huella donde puedo. Me encantará verte de nuevo por estos caminos y reencontrar ese diálogo tan nuestro, tan del otro lado del Charco. Un abrazo grande y sincero.
Yo, se niño, me enamoré de Sigrid, la bella princesa wikinga... Y mantengo con fuerza la llama de ese amor... Ay, si lo supiera El Capitán Trueno...
ResponderEliminarUn abrazo, amigo
Ildefonso, amigo mío, qué hermoso es eso de enamorarse siendo niño… y seguir sosteniendo la llama como un viejo guerrero que no se rinde. Sigrid estaría orgullosa de tu lealtad, y El Capitán Trueno —siempre tan noble— sonreiría al verte mantener vivo ese fuego que no envejece.
EliminarUn abrazo fuerte, compañero de aventuras.
Hola Enrique, cómo estás tanto tiempo?
ResponderEliminarTe había perdido el rastro. Ya mismo me alisto a seguir los blogs actuales que llevas adelante, que no sé si fue que los anteriores los diste de baja o qué me sucedió a mí que he dejado de seguir tu huella.
Abrazo grande, querido amigo del otro lado del Charco. Que andes bien!
¡Frodo, querido amigo! Qué alegría encontrarte de nuevo por aquí después de tanto tiempo. No sé muy bien qué pasó con los blogs anteriores —cosas de la vida digital, supongo—, pero sigo escribiendo y dejando huella donde puedo. Me encantará verte de nuevo por estos caminos y reencontrar ese diálogo tan nuestro, tan del otro lado del Charco.
EliminarUn abrazo grande y sincero.