Playa San Juan (Alicante), ayer
23 enero 2026
- El mar empieza a cansarse. No levanta la voz, pero su furia se siente. Cada ola trae un mensaje que preferimos no escuchar: “basta”. Durante años lo hemos tratado como vertedero, como decorado, como recurso infinito. Hoy, en silencio, empieza a rebelarse.
- Las mareas suben un poco más de lo habitual. Las playas retroceden. La espuma golpea con un ritmo distinto, casi como un aviso. No es venganza: es consecuencia. El mar no amenaza por capricho, sino porque lo hemos llevado al límite.
- Quizá aún estemos a tiempo de reconciliarnos con él. De escucharlo antes de que su advertencia se convierta en sentencia. Porque cuando el mar habla, lo hace con toda la fuerza del planeta. Y ahora mismo, nos está diciendo que cambiemos.
Yo, ante cosas de este tipo no se que decir. Supongo que esto podría tener arreglo, pero con los prebostes que nos dirigen no creo que lo tenga. Ahora nos cobran las bolsas del Mercadona y pensabamos que el mal se había extinguido, pero -como siempre- nos engañaron como a los chinos. Aunque ahora son los chinos los que nos engañan a nosotros.
ResponderEliminarEn fin, amigo, un abrazo y mis mejores deseos para este fin de semana
Ildefonso, este comentario se me había quedado escondido, pero no quería dejarlo sin respuesta. Lo que dices refleja muy bien esa mezcla de resignación e ironía que tantos compartimos. A veces uno piensa que ciertos abusos o despropósitos ya han pasado, y de pronto vuelven disfrazados de novedad, como lo de las bolsas del Mercadona. Parece que cada pequeño avance se convierte en una oportunidad para que nos cuelen otra vuelta de tuerca.
EliminarY sí, cuesta creer que nada vaya a arreglarse mientras sigan mandando los mismos prebostes, más atentos a sus intereses que a los nuestros. Esa sensación de engaño continuo, de que siempre hay alguien sacando tajada, termina por desgastar incluso al más paciente.
Aun así, conviene mantener el humor, que es lo único que no nos pueden cobrar ni manipular.
Un abrazo grande, amigo, y que el fin de semana pasado te haya traído algo de calma.
Ildefonso, este comentario se me había quedado escondido, pero no quería dejarlo sin respuesta. Lo que dices refleja muy bien esa mezcla de resignación e ironía que tantos compartimos. A veces uno piensa que ciertos abusos o despropósitos ya han pasado, y de pronto vuelven disfrazados de novedad, como lo de las bolsas del Mercadona. Parece que cada pequeño avance se convierte en una oportunidad para que nos cuelen otra vuelta de tuerca.
ResponderEliminarY sí, cuesta creer que nada vaya a arreglarse mientras sigan mandando los mismos prebostes, más atentos a sus intereses que a los nuestros. Esa sensación de engaño continuo, de que siempre hay alguien sacando tajada, termina por desgastar incluso al más paciente.
Aun así, conviene mantener el humor, que es lo único que no nos pueden cobrar ni manipular.
Un abrazo grande, amigo, y que el fin de semana pasado te haya traído algo de calma.