- Siempre se dice y decimos –en modo deseo– que lo mejor está por venir, pero yo sigo manteniendo que lo peor será que se vaya lo que tengo sin haber tenido tiempo para disfrutarlo.
Hola Enrique, en este mensaje dado, la inquietud que nos atrapa no puede aguardar a otro instante, ha de ser conducida en ese presente en el cual emerge y de él o en él podamos conseguir fundirnos con el mejor de los agrados. Gracias por tu buen hacer y bien pensar. Un abrazo
La inquietud que mencionas, Dionisio, tiene esa cualidad de lo urgente que no admite aplazamientos, porque nace justo en el instante en que algo interior se mueve y pide ser atendido. A veces es en ese mismo presente donde encontramos la claridad necesaria para comprendernos mejor y para reconciliarnos con lo que sentimos. Te agradezco tus palabras, porque en ellas percibo esa disposición tuya a habitar el momento con lucidez y con agrado, sin dejar que lo esencial se escape entre distracciones o demoras. Hay un valor profundo en esa actitud: nos recuerda que pensar bien y hacer bien no son gestos separados, sino dos formas de cuidar lo que somos. Un fuerte abrazo, Dionisio.
Es verdad, Ildefonso. Al final lo único que realmente tenemos es este instante que se abre delante de nosotros, frágil y luminoso a la vez. Pensar demasiado en el futuro es como intentar agarrar aire: se escapa siempre. Y sí, somos de cristal, pero quizá por eso mismo cada gesto, cada mirada y cada pequeño momento tienen un valor que no se repite. Un fuerte abrazo, Ildefonso, maestro de la fotografía.
Me gusta creer que lo mejor de nuestras vidas está por venir. También es cierto que vivir en el presente nos ayuda a disfrutar a plenitud cada momento de nuestras vidas. Muy interesante. Un abrazo, Ildefonso
Me gusta esa confianza tuya en lo que está por venir, porque nos recuerda que la vida siempre guarda un margen de sorpresa. Y, al mismo tiempo, es verdad que solo cuando habitamos el presente con atención podemos saborear de verdad lo que ya tenemos entre las manos. Quizá lo mejor no sea una fecha en el calendario, sino esa mezcla de esperanza y presencia que nos permite caminar con serenidad, agradeciendo lo vivido y abriéndonos a lo que llegue. Un fuerte abrazo, Ildefonso.
Hola Enrique, en este mensaje dado, la inquietud que nos atrapa no puede aguardar a otro instante, ha de ser conducida en ese presente en el cual emerge y de él o en él podamos conseguir fundirnos con el mejor de los agrados.
ResponderEliminarGracias por tu buen hacer y bien pensar.
Un abrazo
La inquietud que mencionas, Dionisio, tiene esa cualidad de lo urgente que no admite aplazamientos, porque nace justo en el instante en que algo interior se mueve y pide ser atendido. A veces es en ese mismo presente donde encontramos la claridad necesaria para comprendernos mejor y para reconciliarnos con lo que sentimos.
EliminarTe agradezco tus palabras, porque en ellas percibo esa disposición tuya a habitar el momento con lucidez y con agrado, sin dejar que lo esencial se escape entre distracciones o demoras. Hay un valor profundo en esa actitud: nos recuerda que pensar bien y hacer bien no son gestos separados, sino dos formas de cuidar lo que somos.
Un fuerte abrazo, Dionisio.
Pues sí, disfrutar de cada instante es lo mejor... El futuro, está claro, no existe.
ResponderEliminarSomos de cristal.
Un abrazo
Es verdad, Ildefonso. Al final lo único que realmente tenemos es este instante que se abre delante de nosotros, frágil y luminoso a la vez. Pensar demasiado en el futuro es como intentar agarrar aire: se escapa siempre.
EliminarY sí, somos de cristal, pero quizá por eso mismo cada gesto, cada mirada y cada pequeño momento tienen un valor que no se repite.
Un fuerte abrazo, Ildefonso, maestro de la fotografía.
Me gusta creer que lo mejor de nuestras vidas está por venir. También es cierto que vivir en el presente nos ayuda a disfrutar a plenitud cada momento de nuestras vidas. Muy interesante. Un abrazo, Ildefonso
ResponderEliminarMe gusta esa confianza tuya en lo que está por venir, porque nos recuerda que la vida siempre guarda un margen de sorpresa. Y, al mismo tiempo, es verdad que solo cuando habitamos el presente con atención podemos saborear de verdad lo que ya tenemos entre las manos. Quizá lo mejor no sea una fecha en el calendario, sino esa mezcla de esperanza y presencia que nos permite caminar con serenidad, agradeciendo lo vivido y abriéndonos a lo que llegue.
EliminarUn fuerte abrazo, Ildefonso.