06 febrero 2026
- Parece que Trump está dispuesto a convertirse en un nuevo Dios que puede solucionar todos los problemas del mundo, pero siempre en beneficio propio.
Resumen de la noticia:
El movimiento de este país con el petróleo ruso “ayudará a poner fin a la guerra en Ucrania”, según Trump
- India habría comunicado a Donald Trump su intención de reducir o incluso abandonar la compra de petróleo ruso, algo que el presidente estadounidense presenta como un paso decisivo para debilitar la financiación de la guerra en Ucrania. Según Trump, Narendra Modi estaría dispuesto a sustituir el crudo ruso por suministros de Estados Unidos y, quizá, de Venezuela, dentro de un acuerdo comercial más amplio que incluye la reducción de aranceles para India. Sin embargo, Moscú niega tener constancia de cualquier cambio y Nueva Delhi mantiene un discurso mucho más ambiguo, sin confirmar que vaya a romper con Rusia. El equilibrio geopolítico indio, basado en energía barata, una relación histórica con Moscú y una alianza estratégica con Washington, hace que el supuesto giro sea por ahora más una afirmación de Trump que una realidad verificable.
Opinión
- Lo que transmite esta noticia es la sensación de que Trump se presenta a sí mismo como una figura capaz de resolver conflictos globales con un simple gesto, como si bastara su intervención personal para reordenar la geopolítica mundial. Esa narrativa, que él mismo alimenta, lo sitúa casi en un plano mesiánico, aunque siempre con un trasfondo que parece orientado a reforzar su propia imagen y sus intereses. La realidad, sin embargo, es mucho más compleja. India no puede permitirse romper de forma brusca con Rusia, y Moscú tampoco actúa según los anuncios de terceros. Por eso, más que un avance real hacia el fin de la guerra, lo que vemos es un movimiento discursivo que busca proyectar poder y protagonismo. En un mundo tan interdependiente, las soluciones no llegan por proclamación, sino por negociaciones largas, discretas y compartidas. La política del “yo lo arreglo todo” suele ser más ruido que transformación.
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